jueves, julio 17, 2008

Capital Group invierte 400 millones en dar otra dentellada a Santander

Fuente : Invertia

Capital Group, señor de las bolsas mundiales, ha elevado con fuerza su apuesta por Santander. La gestora de fondos ha invertido desde abril alrededor de 400 millones de euros en comprar otro 0,5% del capital del primer banco español. State Street Bank, Societe Generale y Fidelity han descubierto participaciones superiores al 1% en la entidad que preside Emilio Botín.

La oferta de Santander sobre Alliance & Leicester (A&L) ha descubierto algunas de las posiciones de la gran banca internacional en el capital de la primera entidad financiera española. Santander ofreció este lunes 1.600 millones de euros por el banco hipotecario británico, para lo que prevé ampliar capital. Además, inyectará 1.000 millones de libras en A&L, muy afectada por la crisis, y adelgazar sus activos en las islas entre 20.000 y 30.000 millones en dos años.

Al calor de esta operación, Capital Group ha comunicado a la Bolsa de Londres que controla el 5,63% de Santander, frente al 5,11% de la última reseña de abril contenida en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Así, una de las principales gestoras del mundo se ha hecho con el 0,5% del capital del banco en poco más de tres meses. A un precio medio de 12 euros, este aumento de participación conlleva un coste de 400 millones de euros.

Las últimas operaciones de The Capital Group Companies datan de la jornada de ayer, en las que adquirió 1,67 millones de títulos por 18 millones de euros, según datos del London Stock Exchange. En total, controla 352,04 millones de títulos con un precio de mercado de 4.023,8 millones de euros.

Los vehículos de inversión de la gestora Capital Group, con sede en Los Ángeles, manejan alrededor de 1,3 billones de dólares en participaciones de cotizadas en todo el mundo, cerca de 900.000 millones de euros. Esta cifra supone el 90% de la riqueza de España, octava potencia económica del mundo. Según datos obtenidos de su página Web, la gestora fundada en 1931 por Jonathan Bell Lovelace gestiona a través de sus fondos dinero de pensiones, gobiernos y grandes fortunas. Es, junto a Fidelity, la dueña del mercado.

Además de la participación de Capital Group, el banco custodio State Street, que sorprendió esta semana con sus resultados, ha comunicado a la Bolsa de Londres que controla el 2,19% del capital de Santander. Un paquete accionarial valorado en 1.557 millones de euros. Societe Generale Option Europe posee el 1,7%, mientras que los fondos de Fidelity tienen el 1,09%. Estas participaciones están articuladas a través de fondos para sus clientes.

El anuncio de ACS evita a Florentino poner garantías de 420 millones en Fenosa

Fuente : Invertia

ACS, primera constructora española, estaba abocada a aportar fondos por un máximo de 420 millones de euros para evitar la ejecución de su posición en Unión Fenosa, según se desprende de su último informe de auditoría. La eléctrica cayó en las dos últimas sesiones al precio del primer 35% que compró ACS (33 euros). Sin embargo, el subidón provocado por el último hecho relevante remitido a la CNMV, en el que asegura que “contempla la venta” de Fenosa pero “sin acuerdo”, evita la aportación de más garantías.

Las acciones de Unión Fenosa cotizaban en mínimos de dos años. En apenas mes y medio, habían perdido más del 20% de su valor, desde los cerca de 14 euros registrados a finales de mayo hasta los 11,05 euros del lunes pasado. Pero, por enésima vez, se abre la posibilidad de una reorganización del sistema eléctrico español. Y ACS podría jugar un papel primordial.

El mercado da crédito esta tesis, ya que Fenosa sube en torno al 15% en la sesión con un fuerte volumen. Ayer, en una mezcla de uso de información privilegiada por parte de algunos agentes y un masivo cierre de posiciones cortas (bajistas), comentan analistas consultados, las acciones de la utility que preside Pedro López Jiménez se dispararon más de un 5% con un volumen que cuadruplica la negociación habitual. El broker Kepler se hizo con más de un millón de acciones sin traspasar ninguna. La información fue filtrada ayer a la prensa.

Hoy, diez minutos antes de la apertura de la bolsa, ACS comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que “dentro siempre del respeto a la política del Gobierno, ha venido manteniendo [en general] conversaciones con distintos operadores del sector energético al fin de la reordenación del mapa español”. Algo que se sabe desde febrero, cuando ACS confirmó negociaciones con EDF sobre Iberdrola sin que se concretase “ningún tipo de acuerdo”.

El hecho relevante, siempre en condicional, versa que “ACS contempla, como una de las posibles operaciones a realizar, la venta de su participación en Unión Fenosa con el fin de concentrar sus esfuerzos en consolidar su participación en Iberdrola sin que, al día de hoy, haya alcanzado acuerdo, de ningún tipo, al respecto”. Es decir, una posible venta de la tercera eléctrica del país para una posible compra en la primera, en la que posee un 12,4% entre acciones y derivados.

La estrategia de Florentino en Iberdrola tiene ciertos límites. El más evidente es que los derechos de voto están limitados al 10%, por lo que para poner en valor un aumento de participación deberían modificarse los estatutos. Iberdrola, que sube un 4% en bolsa al calor de estas informaciones, siempre ha dejado claro que quien quiera hacerse con la compañía tendrá que comprar el 100% y con una suculenta prima.

La inversión de ACS en Unión Fenosa ronda los 4.800 millones de euros, de los que la gran mayoría están financiados a través de créditos de la banca y con las acciones como garantía. Hace unos días, este portal informó que la constructora tuvo que aportar hasta 55 millones para evitar que la banca le ejecutase parte de su participación en Unión Fenosa. En concreto, el 4,5% adquirido a Manuel Jove a 40,15 euros por acción a cierre de 2006 (tras el split, 13,33 euros).

En este caso concreto, ACS ya tuvo que aportar garantías adicionales por 36,37 millones para cumplir con este ratio de cobertura en el ejercicio 2006. Es decir, Unión Fenosa bajó del precio pagado al empresario gallego y la constructora que preside Florentino Pérez tuvo que aportar a renglón seguido fondos en forma de crédito subordinado a Ixis Corporate and Investment Bank, el banco acreedor. El 85% del total de la adquisición (468 millones) tenía como garantía real las propias acciones.

El problema engordó con el paso de los días, ya que la eléctrica situó su precio en línea con el desembolsado por ACS en su primer 35%: la compra a Santander del 22% de Fenosa en septiembre de 2005 y la oferta pública de adquisición (OPA) por el 10% que lanzó en 2006, más otro 3% adquirido en mercado. Estas inversiones también tienen como garantía real las acciones adquiridas. El 75% de los más de 3.200 millones que pagó la empresa que preside Florentino Pérez en sus primeros pasos en la eléctrica están respaldados por los títulos.

“Entre las principales características del contrato de financiación, destaca la existencia del mantenimiento de un ratio de cobertura sobre el valor de mercado de las acciones de Unión Fenosa, de tal forma que, de no mantenerse éste, podría ser motivo de la ejecución de la prenda constituida”, se puede leer en el informe anual de auditoría de ACS elaborado por Deloitte. “En el caso de no cumplirse el ratio de cobertura mencionado y decidirse mantener la financiación, ACS estaría obligada a aportar fondos hasta un límite de 363,28 millones en forma de crédito subordinado”.

El ratio no es público para el mercado, pero en el caso de que el contrato fuese similar al firmado con Ixis para la compra del 4,5% a Manuel Jove, ACS estaba a un paso de tener que aportar más garantías a la banca para conservar su posición en Unión Fenosa. “Al haber aportado ACS más garantías propias que en el caso de Jove (25% frente a 15%), el precio al que tiene que poner más fondos está por debajo del de adquisición, pero en todo caso muy cercano”, apunta una fuente conocedora de la situación.

A estas operaciones descritas se le une la última adquisición efectuada por ACS a inicios de 2008 y que le sirvió para completar su participación actual del 45,3%. La constructora compró un 4,83% de Unión Fenosa por 655,61 millones a un precio de 44,5 euros por acción. La financiación de este movimiento permanece en el ámbito privado, aunque se rumoreó que podría venir de la venta de las autopistas chilenas a Abertis por más de 700 millones.

El pasado martes, con la acción de Fenosa a 11,08 euros, la primera constructora española contemplaba minusvalías latentes por algo más de 200 millones de euros en su inversión. A las que se unen las de Iberdrola y Hochtief. A fecha de hoy, ACS contempla una minusvalía latente en su inversión en la presidida por Sánchez Galán superior a los 305 millones, mientras que pierde 245 millones en la constructora alemana.

Un analista del sector consultado asegura que ACS tiene la “necesidad financiera” de poner en valor alguna de sus empresas participadas. Y lo cierto es que la única con la que puede obtener una prima de control es con Unión Fenosa. Eso sí, la incertidumbre regulatoria y la falta de claridad estratégica en la operación para la constructora “hacen mantener la cautela”, dice esta fuente.

Iberdrola y Hochtief, también con las acciones como garantía

La reciente caída en bolsa de Iberdrola ha obligado a ACS a depositar garantías adicionales a los bancos acreedores (BBVA, Caja Madrid, ICO, Ixis, HVB, Mediabanca, La Caixa y Caixa Galicia). La constructora, también según la auditoria de 2007, está obligada a aportar fondos por un máximo de 331,6 millones si la eléctrica vasca cotiza por debajo de los precios pactados. A cierre de 2006, y con la eléctrica en 8,3 euros, ACS compensó con 328,2 millones la caída del valor.

La constructora que preside Florentino Pérez se hizo a finales de 2006 con el 7,22% (un 10% antes de las ampliaciones para la compra de Scottish Power y Energy East) del capital de Iberdrola por 3.300 millones, a un precio medio de 9,25 euros por título. De esa cifra, alrededor del 85% es deuda sin recurso. Es decir, unos 2.800 millones de euros del préstamo tienen garantía real con las acciones adquiridas. El resto, 500 millones, es deuda con recurso o corporativa. El vencimiento, entre 2011 y 2012.

Respecto a la constructora alemana, ACS tendría que aportar fondos adicionales hasta 316 millones de euros en el caso de que Hochtief -en la que ACS controla el 25% del capital de forma directa (otro 4,9% en derivados)- pierda un determinado precio de mercado. El crédito, de 1.263,8 millones y concedido por BBVA, vence el 31 de octubre de 2012. ACS se hizo con el 25% de Hochtief a un precio medio de 72 euros por acción.

A cierre del primer trimestre de 2008, ACS contaba con un endeudamiento neto de 18.175 millones de euros, de los que 8.525 millones son con recurso y el resto (9.650 millones) está destinado a la financiación de proyectos, como es el caso de las compras del grueso de las participaciones en Iberdrola, Unión Fenosa y Hochtief.

miércoles, julio 16, 2008

BBVA prevé colocar 462 millones en bonos titulización respaldados por Estado

Fuente : Invertia

BBVA, segundo banco español por activos, espera colocar en mercado 462 millones de euros en bonos de titulización respaldados por el Tesoro. Una cualidad que mejora el riesgo y abarata la emisión. El subyacente son préstamos concedidos a pymes, por lo que liquidez que acapare la entidad ira destinada a conceder nuevos créditos, según fuentes conocedoras. La operación se enmarca dentro del plan del Gobierno de impulsar la economía.

El pasado 18 de abril, el Consejo de Ministros dio luz verde a un plan para reactivar la economía en un contexto de crisis. Dentro del Real Decreto Ley de medidas de impulso a la actividad económica, el Gobierno amplió la línea FTPYME en 2.000 millones hasta los 3.000 millones de euros para “reforzar este canal de apoyo a la financiación por parte de los bancos a la pequeña y mediana empresa, y reducir los costes financieros a que éstas se enfrentan”, según fuentes oficiales.

A cada entidad financiera le corresponde un porcentaje de esos 3.000 millones. Aunque la medida no es nueva (se practica desde 1999), la emisión de BBVA es la primera que se realiza este año tras la ampliación del aval del Estado. Junto a las pymes, los bancos podrán emitir bonos de titulización con el respaldo del Instituto de Crédito Oficial (ICO) cuyo subyacente sean hipotecas para la compra de Vivienda Protegida Oficial (VPO) por 5.000 millones, desde los 3.000 millones anteriores.

El fondo de titulización (BBVA-8 FTPYME Fondo de Titulización de Activos) aúna bonos por 1.100 millones de euros y está dividido en cuatro tramos. Uno de ellos es de 461,7 millones respaldado por el Tesoro público y, según fuentes de toda solvencia, es “muy probable que acabe en el mercado”. La liquidez se “reinvertirá en nuevos créditos a las pymes”, dicen las fuentes consultadas. Standard & Poor´s (S&P) le concede la máxima calificación (AAA).

Otro de los tramos, con bonos valorados en 528,3 millones de euros, contempla también una calificación AAA, aunque no cuenta con la garantía del Estado. El tercer tramo (71,5 millones) parte con una nota de B, mientras que el cuarto (38,5 millones) es BBB, según los analistas de S&P. Lo más probable es que la propia entidad suscriba estos tres tramos para usarlos como colateral en el Banco Central Europeo (BCE).

El subyacente de la emisión son créditos concedidos a pymes, con y sin garantía hipotecaria, en tanto que el tipo de interés de los bonos será variable (floating-rate) y pagadero de forma trimestral. S&P concede a BBVA una calificación de su deuda a largo plazo AA con perspectiva estable.

La crisis subprime y el mal momento del mercado inmobiliario español ha impedido que las entidades financieras coloquen titulizaciones en mercado desde agosto. Por lo que el procedimiento que han seguido bancos y cajas ha sido suscribir ellas mismas los bonos de titulización (respaldados por hipotecas o préstamos a empresas) para acudir a la ventanilla del BCE en busca de la financiación.

martes, julio 15, 2008

El mercado equipara el riesgo de impago de la CAM al de la banca con dificultades


Fuente : Invertia

Malas noticias para la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) en plena salida a bolsa. Los inversores creen que el riesgo de morosidad en un bono emitido por la entidad valenciana es similar al de bancos en apuros, como Lehman Brothers o Bradford & Bingley. El credit default swap (CDS), derivado que fija el coste de cubrirse de un impago, de la CAM es de 313 puntos básicos (pb). Esta tarde finaliza el plazo para solicitar cuotas participativas y se fijará el precio máximo minorista.

Según datos recopilados en Bloomberg, el CDS con vencimiento a tres años de la CAM ha subido desde los 80 pb del 30 de mayo hasta los 313 pb registrados en la jornada de ayer. Desde el cierre del quinto mes del año, no se habían negociado en mercado estos derivados, pero la siguiente actualización se ha hecho con este diferencial, similar al de entidades como Lehman Brothers (400 pb), Bradford & Bingley (375 pb) o Wachovia (300 pb). Y muy por encima de La Caixa (132 pb) o Santander (80 pb).


En marzo, en un momento de crisis en los mercados por los temores de quiebra del banco de inversión estadounidense Bear Stearns, el CDS de la CAM alcanzó los 217 pb. El salvamento de emergencia de la entidad por parte de JP Morgan y la Fed de Nueva York alivió los temores del inversor. El 23 de mayo, el CDS de la CAM cedió hasta los 78 pb. El diferencial de Bear Stearns en plena crisis alcanzó los 800 pb.

Estos productos derivados cuentan con dos partes. Una que compra el activo para protegerse del impago (default) y otra que vende ese producto, ya que apuesta a que la empresa cumplirá sus obligaciones con los bonistas. A más puntos, mayor sensación de deterioro de la calidad crediticia. Un punto básico (pb) en un contrato credit default swap (CDS) para protegerse del impago en 10 millones de euros en deuda equivale a un pago de 1.000 euros al año.

Esta peor percepción del mercado respecto a la calidad de crédito de la caja valenciana se produce después de que Standard & Poor´s (S&P) rebajase el 7 de julio su calificación (de A+ hasta A). La agencia dijo que la calidad de los activos “se está debilitando como consecuencia del brusco de las condiciones económicas”, y que la CAM “está registrando una considerable entrada de préstamos con problemas de recuperación (particularmente inmobiliarios)”. Además su “elevada exposición a los promotores inmobiliarios la hace vulnerable al brusco ajuste del sector”.

Según se puede leer en un hecho relevante remitido por la propia caja, S&P señala que la CAM “tiene una exposición superior a la media en las áreas costeras y pequeñas y medianas empresas, y su exposición a la financiación de suelo es significativa”. Por lo que espera “que el empeoramiento de la calidad de los activos continúe erosionando los colchones que ha constituido a lo largo de años y que requiera provisiones importantes para préstamo de dudoso cobro”. Éstas han caído a marzo hasta el 107 desde el 200% de tres meses antes.

Aparte del inmobiliario, dice S&P, la CAM tiene como factores negativos una modesta solvencia básica y la “fuerte dependencia a la financiación mayorista”. La perspectiva estable significa para la agencia que la CAM usará los colchones (provisiones para dudoso cobro y plusvalías latentes) para hacer frente al deterioro. Al tiempo, S&P da la bienvenida a la emisión de cuotas participativas, ya que reforzará su capital.

Un capital que necesita para hacer frente al vencimiento de deuda de este año, que alcanza los 500 millones de euros. En 2009, la CAM tendrá que amortizar otros 3.352 millones, algo menos que los 3.600 millones de 2010.

Salida a bolsa en una semana

“El momento es pésimo, lo que se compensará con una rebaja en el precio”, comenta a El Nuevo Lunes Nicolás López, director de análisis de M&G Valores, que asegura que no invertiría en una caja de ahorros, salvo si ofrece un descuento importante respecto a los bancos equiparables cotizados como puede ser el Pastor. “Al hacer una operación de este tipo, se entiende que lo que se busca es liquidez y esto se paga un poco en términos de valoración. Sólo si sale a un precio barato te puedes arriesgar”, señala.

Hoy finaliza el plazo para formular los mandatos de suscripción de las cuotas participativas de la CAM. Además, se fija el precio máximo minorista. Hasta el próximo 18 de julio, hay posibilidad de revocar los mandatos. Mientras que el día 23 es la fecha prevista para que comience a cotizar la caja valenciana.

La CAM ha fijado una banda de precios indicativa y no vinculante para las cuotas de 5,84 a 7,30 euros, lo que supone dar un valor de mercado de entre 3.600 y 4.500 millones. La entidad financiera va a emitir inicialmente 50 millones de cuotas participativas, lo que representa el 7,5% del patrimonio de la caja después de la operación, asumiendo la suscripción completa de la emisión. El 65% de la oferta va dirigida a clientes, mientras que a cualificados se destina un 31%. La inversión mínima es de 3.000 euros y la máxima de 10.000 euros.

El mercado se prepara para nuevos gatillazos inmobiliarios con implicaciones en la banca

Fuente : Invertia

El concurso voluntario de acreedores de Martinsa Fadesa, el mayor en la historia empresarial de España, ha desatado esta mañana una oleada de ventas bursátiles en cotizadas del sector inmobiliario y bancario nacional. Si el ladrillo era ya visto como de alto riesgo por parte de los inversores, estas noticias contribuyen a su mayor estigmatización. Tras la espantada de Martinsa Fadesa, el mercado se pregunta ahora cuánta deuda inmobiliaria podrá soportar el atribulado sector financiero.

“Mi teoría es que los bancos van a intentar aguantar porque les va mucho dinero en ello, pero no van a poder con todas las inmobiliarias”, expresa un analista de construcción que prefiere guardar el anonimato por el momento tan sensible que atraviesa el sector. “Alguna más de las cotizadas tendrá que caer”.

Martinsa Fadesa se ha visto forzada a presentar el concurso voluntario de acreedores (antigua suspensión de pagos) tras no conseguir 150 millones de euros para cerrar la refinanciación de 4.000 millones de su deuda. En las dos sesiones anteriores, perdió el 50% de su capitalización en bolsa ante los rumores que apuntaban en esa dirección. La mayor restricción al crédito tras la crisis de las hipotecas basura y el pésimo momento del sector han truncado la viabilidad de la presidida por Fernando Martín.

“Es una situación muy complicada, porque cuando entras en suspensión de pagos el cliente no va a comprarle un piso a Martinsa Fadesa, es un círculo vicioso”, expresa el analista consultado, que además señala que gran parte de los activos de la inmobiliaria son “suelo rústico”. Es decir, ilíquido y difícil de poner en valor. De los 10.800 millones de euros en los que está valorada la cartera de la compañía, un 60% es suelo, y apenas 151,5 millones se corresponde con patrimonio, el principal activo anticrisis.

En los últimos años, gracias a unos tipos de interés negativos (por debajo de la inflación), las compañías inmobiliarias se embarcaron en unos ambiciosos proyectos societarios para conformar lo que durante algunos meses fueron los campeones del ladrillo nacional. Y con ellos, la banca, valedora de la avalancha de operaciones corporativas en pleno pico del sector y que ahora tendrá que asumir en sus balances el crash inmobiliario.

“No se puede descartar que algún banco caiga en una crisis como ésta. Los bancos cuentan con grandes provisiones, pero no se puede descartar nada. Desde luego, el mercado ya está valorando el riesgo en el sector financiero”, comenta Nicolás López, director de análisis de MG Valores. “Nadie anticipaba tanta crisis inmobiliaria y tan rápida. Los bancos tenían ganas de financiar y las empresas ganas de comprar”, expresa otro analista consultado.

“El sector inmobiliario está en situación crítica, hay varias empresas que no nos sorprendería que siguiesen el camino de Martinsa Fadesa, no se vende un piso”, dice Nicolás López. “En la economía real, no cabe duda de que lo peor está por venir: morosidad, ventas de vivienda, resultados de las compañías,… la bolsa lo anticipa”.

Los últimos datos publicados asustan. Por un lado, en el plano más sectorial, la expectativa de firmas como Deutsche Bank es que la vivienda pierda el 30% del valor en los próximos dos años, cuando la demanda pueda absorber el inventario de viviendas a la venta. Además, la concesión de hipotecas cayó el 43% en mayo, según el Banco de España. Mientras que la compraventa de vivienda descendió el 7% en abril, según el INE. Un Euribor a 12 meses en el 5,4%, índice de referencia para las hipotecas de tipo variable, tampoco ayuda.

En el apartado más macro, el número de parados en España aumentó en 318.000 en los últimos doce meses, para alcanzar una tasa de desempleo del 9,63% en el primer trimestre. A lo que se suma el imparable incremento de la inflación, situada en el 5% en el mes de junio por el encarecimiento de las materias primas. El descenso del consumo, de la producción industrial, la estrechez de los mercados de crédito internacionales, la mayor crisis hipotecaria desde la Gran Depresión (1929) en EE UU… Nada ayuda.

Inmobiliarias en conflicto

Inmobiliaria Colonial: De la pequeña Inmocaral al gigante patrimonialista español en poco más de un año. A base de una tremebunda financiación bancaria y acciones pignoradas, Luis Portillo y un grupo de socios amigos se embarcaron en un ambicioso proyecto que ha naufragado en una compañía controlada por los bancos y que negocia contrarreloj la refinanciación de deuda por 9.000 millones. Desde máximos, Colonial ha caído el 93,3% en bolsa.

Afirma: Una caída del 99% separa al gigante en bolsa Astroc de 8.000 millones de capitalización (febrero de 2007) a la asfixiada por las deudas Afirma de 108 millones de euros de valor en bolsa. El acuerdo para refinanciar su deuda, acometido en junio, la disparó en bolsa más de un 100%, pero de nuevo el mercado duda de su solvencia.

Reyal Urbis: Algo más de 6.000 millones de deuda, de la que la mitad se corresponde con la adquisición a Banesto y ACS de la inmobiliaria Urbis. En el primer trimestre, la presidida por Rafael Santamaría perdió 53 millones de euros por la caída de las ventas (-40%) y a pesar de que su negocio patrimonialista se mantuvo estable.

Metrovacesa y Gecina: El divorcio entre Rivero-Soler y la familia Sanahuja para repartirse los negocios de España y Francia aún no ha concluido. La AMF (CNMV francesa), con el respaldo de la Corte de Apelaciones de París, no autorizó la escisión de Gecina por una acción concertada entre los socios Joaquín Rivero y Juan Bautista Soler. Ahora, se verán obligados a vender un 7% del capital de la francesa. Hasta que no se resuelva este asunto, no se cerrará el proceso de escisión de Metrovacesa.

Sacyr Vallehermoso: Más del 30% de los ingresos de la presidida por Luis del Rivero dependen del sector inmobiliario, por lo que se trata de la constructora española cotizada más expuesta a los vaivenes del ladrillo. Los problemas en su participación en Repsol YPF, sin sinergias y con dificultades financieras, su salida forzada de Eiffage y con pérdidas y la cancelación de la OPV de su filial de concesiones Itinere han minado la cotización de Sacyr Vallehermoso un 75% desde los máximos registrados.

Aisa: La inmobiliaria, suspendida de cotización sine die desde el 14 de mayo por problemas en su auditoría, renegocia 210 millones de euros de deuda bancaria y espera no ir a concurso de acreedores. Aisa perdió 138 millones de euros en 2007 y acumula una deuda de 548,8 millones de euros, de los que 405,3 millones corresponden a deuda financiera y otros 143,1 millones a deudas con acreedores.

Urbas: Otra pequeña inmobiliaria que ha perdido más del 90% en bolsa desde máximos. Espera refinanciar una deuda de 220 millones de euros, para lo que emitirá bonos convertibles por importe de hasta 40 millones en septiembre de 2008.

Renta Corporación: Basado en un modelo original de rotación de activos, en el primer trimestre presentó unos números rojos de 8,7 millones de euros. La deuda financiera neta a cierre de marzo del 2008 de Renta Corporación es de 669 millones de euros. El ratio de apalancamiento (deuda sobre activos), del 76%. La compañía ha caído el 72% en el año.

San José-Parquesol: La constructora San José se hizo con Parquesol en el verano de 2006 en pleno boom de operaciones inmobiliarias (Fadesa, Colonial). Ahora, han fusionado los negocios y cotizarán en bolsa con nuevo nombre. Hace pocas semanas, San José se vio forzado a recomprar el 12% de Parquesol a Lábaro Grupo Inmobiliario, que desde abril está en proceso de un concurso voluntario de acreedores por falta de liquidez.

Realia: La preferida por los analistas cae un 58% en bolsa en el presente ejercicio. Los expertos destacan la estructura de su deuda tras refinanciarla a largo plazo el año pasado y que alrededor del 50% del negocio es patrimonio. “Las ventas están yendo mal, pero no tiene problemas financieros. Sobrevivirá sin ningún problema”, expresa un analista del sector consultado.

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