viernes, octubre 26, 2007

Constructoras y energéticas, motores de la Bolsa de contrastes del siglo XXI


Fuente : Invertia

Los números son elocuentes. La renta variable, impulsada por energéticas y constructoras, ha sido el objeto de inversión más rentable en la España del siglo XXI, con la excepción de la vivienda. En un periodo en el que se han alternado dos ciclos en la Bolsa, el Ibex 35 ha reportado al inversor un rendimiento anual del 6,4%, frente a una pérdida del 2,86% de la renta fija. Construcción y energía son los sectores que más alegrías han dado al inversor largoplacista, con REE, Gamesa, ACS y Sacyr a la cabeza. Blue chips y banca se sitúan en el polo opuesto.

Una vez que la Bolsa parece haber encontrado techo, toca hacer balance de siete años en los que la renta variable ha pasado del cielo al infierno para, de nuevo, volver a las alturas. En el siglo XXI se está cumpliendo la máxima: la renta variable es un ente que se mueve en función de los ciclos y, aunque resulte aventurado pronosticar que ahora comienza uno bajista, la última crisis de confianza ha puesto en sobreaviso a los mercados. La pregunta es si la globalización conseguirá alterar los movimientos históricos de la Bolsa gracias al espectacular incremento de la liquidez.

El Ibex 35 ha acumulado un rendimiento acumulado, suma de la revalorización del índice más dividendos, del 62,3% en el periodo que va desde el 1 de enero de 2000 hasta la última semana de octubre de 2007, por lo que la media anual se sitúa en el 6,4%. La fluctuación de las divisas marca una sensible diferencia. Si la inversión se hubiera hecho en dólares, el rendimiento anual habría superado el 11,5%. Casi el doble.

Por encima de la de cualquier bolsa occidental. El CAC parisino apenas ha rentado el 1,86% de media anual, mientras que el DAX sin dividendo lo ha hecho en un 1,61%. El FTSE de Londres ha retribuido con el 2,71% de media anual, por delante del Dow Jones (2,1%) y el S&P 500 (1,93%). El Nasdaq ha reportado pérdidas anuales del 4,51% por el desplome de los valores tecnológicos. Al contrario que las bolsas de países emergentes que, con la mexicana (22,9% de media anual) como adalid, lideran esta clasificación. El Hang Seng de Hong Kong se ha beneficiado de los valores chinos para ofrecer una rentabilidad media anual cercana al 11%.

Por sectores, y de nuevo en España, energía y construcción han hecho las delicias de los accionistas que prefieren jugar al largo plazo. Por supuesto, existen algunas excepciones dentro esta genérica afirmación, al mismo tiempo que hay otras compañías que han retribuido con generosidad al inversor y que pertenecen a otras parcelas de la economía.

Red Eléctrica Española (REE), valor de culto entre los fondos de inversión y los jubilados norteamericanos por su recurrente dividendo y previsibilidad en los beneficios, se corona como mejor valor de la Bolsa española del siglo XXI. Una apuesta conservadora de una empresa que desarrolla su actividad en un sector regulado y que ha proporcionado una rentabilidad media del 31,87% anual a sus accionistas. En el periodo descrito, la suma de revalorización en bolsa y cupón ha revalorizado al valor en un 766,81%. Sin dividendo, la ganancia es del 560,3% en algo menos de ocho años.

Constructoras y eléctricas: una simbiosis perfecta

ACS, el grupo de energía, construcción y servicios que preside Florentino Pérez, es otro de los protagonistas destacados del panorama empresarial español del siglo XXI. En ocho años, su capitalización bursátil ha pasado de los 1.294 millones con los que cerró 1999 a los 14.000 millones actuales. De por medio, el asalto a Dragados y las continuas inversiones en empresas de su sector o energéticas. Su proyecto corporativo ha reportado a los accionistas un rendimiento medio anual del 24,97%, para una revalorización total del 469,63%.

Los números hablan por si solos, sin que sea preciso reportar cualquier consideración subjetiva. Donde siembra ACS, la cosecha es fecunda. Lo es en Hochtief, constructora alemana que ha escalado un 30% en bolsa desde la entrada el pasado mes de abril de la española. Y lo es en el sector energético nacional, donde la empresa gestionada por Pérez, Los Albertos y la familia March lanzó la primera piedra en septiembre de 2005 con su desafiante entrada en Unión Fenosa. Camino que después han seguido otros grupos con suerte dispar.

La eléctrica gallega ha ofrecido un rendimiento medio anual del 16,25% entre 2000 y la última semana de octubre de este año, para una revalorización total del 224%. Desde la entrada de ACS, la rentabilidad media anual se dobla hasta el 32,23% en medio de un contexto de reorganización del sector. Su otra carta, la suspirada Iberdrola, el grupo que Ignacio Sánchez Galán ha convertido en un gigante del sector, líder en producción eólica, ha ofrecido una rentabilidad media anual desde 2000 del 20,7%. Con la entrada de la mayor constructora española, este guarismo se eleva hasta el 27,3%.

Su participada Gamesa, fabricante de aerogeneradores, ha sacado tajada de la ambición de los gobiernos de que la energía eólica sea cada vez más representativa dentro del mix energético. En noviembre de 2000 se estrenó en bolsa, y desde esa fecha se ha revalorizado un 354,7%, para una rentabilidad media anual del 24,3%.

Endesa no puede decir lo mismo. Los accionistas del antiguo grupo estatal, pasto de los desaires políticos y divertimento para el lector por su esperpéntico proceso de venta, veían como la eléctrica se quedaba estancada tras las fuertes inversiones en Sudamérica, Italia y Francia. La acción era un plano fijo. El 31 de enero de 2000, Endesa cerró en 17,8 euros. Antes de la OPA de Gas Natural en septiembre de 2005, y tras tocar los 8 euros en 2002, Endesa valía 17,3 euros. El rendimiento medio anual fue del 3,3% en ese periodo, frente al 12,4% cosechado por Iberdrola o el 9,1% de Fenosa.

Sólo el proceso corporativo, al que se unieron E.ON y sus actuales dueños, Enel y Acciona, animó el recorrido de la acción. Desde la insuficiente propuesta de la gasista presidida por Salvador Gabarró -21,3 euros por acción, con dos terceras partes en papel- Endesa ha experimentado una subida del 130,26% con la suma de revalorización en bolsa y dividendo, el 47,96% de media anual. Ligeramente por encima de Iberdrola (46%) y Fenosa (37,9%).

Acciona, la constructora de los Entrecanales convertida en holding industrial, también está a la cabeza de las ganancias de las empresas del Ibex en el siglo XXI. El grupo ha ofrecido una rentabilidad media anual del 20,6%, en la línea de Ferrovial (21,75%) y FCC (17,45%), también inmersas en un proceso de diversificación de actividades. Sacyr Vallehermoso las supera con un reporte medio al accionista del 24,2%. Repsol YPF ha sido la última partida de la empresa gestionada por el empresario murciano Luis del Rivero y sus compañeros de barco José Manuel Loureda, Juan Abelló y Manuel Manrique.

Los grandes valores, la cuenta pendiente de la Bolsa

La petrolera hispano argentina ha ofrecido a sus accionistas un rendimiento medio al año desde 2000 del 4,6%, dos puntos por debajo del Ibex 35. Su tortuoso camino por América del Sur, aparte de perjudicar a sus accionistas, le ha impedido competir en tamaño y resultados con las compañías del sector.

Telefónica (2,4%), a pesar de las postreras y espectaculares revalorizaciones, aún no ha conseguido descontar todo el daño que sufrió en el pinchazo de la burbuja tecnológica. La gran banca tampoco ha convencido al mercado. Santander y BBVA se han hecho mayores en el siglo XXI, pero a costa de perder rentabilidad para sus accionistas.

La entidad que preside Emilio Botín, tras incorporar en 1999 al Central Hispano, ha diversificado geográficamente su negocio, desde Londres a Filadelfia, pasando por Sâo Paulo y Lisboa, y ahora más reciente por Milán. Su valor en bolsa se ha doblado hasta los 90.000 millones de euros, el mayor banco de la zona euro, aunque la rentabilidad media para el accionista entre 2000 y la semana pasada se queda en el 6,7% anual. BBVA, fusión de Banco Bilbao Vizcaya y la estatal Argentaria y que ha incorporado a su discurso el deje hispano, apenas supera el 6%.

El resto de los bancos tampoco ofrece un mejor rendimiento. Banesto, filial de Santander, ha reportado un rendimiento medio anual del 1,71% gracias al último dividendo, ya que sin su contabilización las pérdidas alcanzan el 4,34%. Bankinter, afligido en su día por la crisis tecnológica, apenas alcanza el 2,84%. Banco Popular (12%) y Banco Sabadell (10,1%) han sido los más rentables del sector.

Las operaciones corporativas animan a las antiguas estatales

Altadis e Iberia suman una rentabilidad media anual superior al 21%, si bien la aerolínea se estrenó en bolsa en abril de 2001. Desde esa fecha, su precio ha oscilado entre los 70 céntimos y los 4 euros por acción, animada en el último año por la intención de varias aerolíneas por hacerse con su gestión. La antigua Tabacalera ha reportado a sus accionistas una renta media del 20,97% gracias a su generosa política de dividendo.

Al contrario, Sogecable se coloca en el farolillo rojo con una rentabilidad media negativa del 10,06% anual, a pesar de que en este momento cotiza con un alza del 18,7% respecto al precio de la OPV de julio de 1999 (23,5 euros). Esto se debe a que la compañía filial de Grupo Prisa alcanzó los 62,8 euros a cierre de 1999 tras un espectacular rally alcista motivado por la revolución de las nuevas tecnologías. Sogecable entró en el Ibex 35 a inicio de 2000 junto a Amadeus y TPI.

jueves, octubre 25, 2007

Repsol y BP se disputan el último puesto del sector en rentabilidad en una década

Fuente : Invertia

El sector del petróleo ha disfrutado de una década de brillante esplendor gracias al fuerte encarecimiento del precio del crudo y el aumento de la presión de la demanda, conceptos interrelacionados entre sí y que dependen en gran parte del crecimiento de las economías emergentes. Repsol YPF y British Petroleum (BP) son las corporaciones que peor han lidiado en este contexto y, por ende, las menos generosas con sus accionistas, con retornos inferiores al 10% medio anual desde 1999. Por el contrario, Petrochina, Lukoil, China Petroleum y Petrobras han superado el 40%.

El tiempo ha demostrado que la apuesta de Repsol por Argentina ha sido desafortunada. Los gestores de la antigua petrolera pública española invirtieron en 1999 más de 17.500 millones de dólares en YPF. El objetivo, ganar tamaño para competir con solvencia a escala internacional y codearse con los grandes grupos europeos y norteamericanos. En menos de diez años, Repsol YPF se ha quedado atrás, tanto en volumen de ventas como beneficio neto y capitalización.

Datos matizables si la estrategia corporativa de la petrolera hubiese revertido en un mayor beneficio a sus accionistas. Elemento del que Repsol YPF tampoco puede presumir, tanto en los años de Alfonso Cortina como presidente como en los de Antoni Brufau, que en enero 2005 asumió los poderes ejecutivos de la petrolera.

En el periodo comprendido entre 1999 y la tercera semana de octubre de 2007, Repsol YPF ha retribuido a sus accionistas con un retorno medio anual, resultado de la suma de revalorización en bolsa más dividendo, del 9,57%, por debajo de la media del sector (24,2%). En total, la revalorización acumulada en ese periodo de Repsol YPF si se incluye el dividendo ha sido del 123,6%.

El relevo en el equipo directivo a comienzos de 2005 trajo consigo un mayor retorno a los accionistas, ya que la entrada de Antoni Brufau, actual presidente, se produjo en un momento dulce de los mercados. Durante su etapa, la retribución a los dueños de Repsol ha alcanzado el 13,3% medio anual, por encima del 6,48% de la corporación Cortina. En todo caso, muy por debajo de la media del sector, que alcanza el 33,3% en el periodo que va desde 2005 hasta la actualidad. El selectivo Ibex 35 ha reportado el 22,5%.

A pesar del incremento en el precio de la materia prima, más que nunca oro negro tras revalorizarse el 700% en los últimos ocho años, los problemas en Sudamérica han sido un escollo insalvable para la petrolera española. Si por algo se ha caracterizado el mandato de Antoni Brufau ha sido por las continuas malas noticias provenientes de Bolivia y Argentina. En enero de 2006, revisó un 25% a la baja sus reservas probadas. Cuatro meses más tarde, Evo Morales nacionalizó el sector de los hidrocarburos en Bolivia.

Al final, la solución de los gestores de la petrolera pasa por poner el 40% de YPF en manos de inversores del país de la Plata para dar un impulso a las relaciones con la administración Kirchner y diluir riesgos. El 28 de octubre se celebran comicios en Argentina, con la esposa del actual presidente como favorita para habitar la Casa Rosada. La venta está prevista para el primer trimestre de 2008.

En el lado del haber, la entrada de Sacyr Vallehermoso en el accionariado de Repsol YPF, que lleno el vacío del abandono de BBVA, supuso en octubre de 2006 un gran impulso al recorrido en bolsa del valor, deprimido hasta la fecha en el entorno de los 22 ó 23 euros por acción. Mutua Madrileña, en menor proporción, también animó la cotización en las últimas semanas, al igual que la recomendación de Merrill Lynch, que elevó el precio objetivo a 32 euros e hizo públicos los planes de la petrolera, que pasan por ser más pequeña y rentable para sus accionistas.

Las petroleras emergentes encandilan al mercado

El resurgir de las economías de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) ha traído consigo grandes grupos empresariales que destacan, sobre todo, en el sector energético. Además de multiplicar por varios dígitos todos los epígrafes de sus cuentas de resultados, han reportado a sus accionistas un beneficio que supera, con mucho, el de las compañías con la sede social en economías occidentales. Petrochina, China Petroleum, Lukoil y Petrobras son los mejores ejemplos de lo primero. BP y Shell, junto a Repsol YPF, han sido las menos eficientes en su gestión.

Las multinacionales chinas, ya gigantes de escala mundial tras experimentar un imparable proceso de crecimiento en la última década, lideran la clasificación del sector en cuanto a retribución total al accionista. Petrochina, hasta hace breves fechas participada por Warren Buffet, ha reportado un 48,5% anual de media entre 1999 y la última semana de este año, por delante de su competidora China Petroleum (36,04%). Petrobras, la compañía estatal brasileña, lo ha hecho en un 44,5%, mientras que la rusa Lukoil ha permitido a sus dueños obtener una rentabilidad entre revalorización en bolsa y dividendo del 46,26% anual.

Las británicas BP y Royal Dutch Shell se sitúan en el polo opuesto. La primera supera por los pelos el 6,25% de rentabilidad media anual, mientras que la segunda alcanza el 11%. También en Europa, Total y Eni se sitúan en el entorno del 15%, un guarismo similar al reportado por los gigantes Exxon Mobil y Chevron, mientras que también en el continente americano ConocoPhilips, Marathon Oil y la canadiense Suncor ofrecen de media al año el 19,2, el 24 y el 28%, respectivamente.

Entre las pequeñas del sector, Cepsa destaca con un retorno medio anual al accionista superior al 28,2%, en la línea de la austriaca OMV (26,6%). La húngara MOL supera el 21%, en tanto que la portuguesa Galp, participada por Iberdrola y Caixa Galicia, se ha revalorizado cerca del 100% desde su salida a bolsa en octubre de 2006.

miércoles, octubre 24, 2007

Iberdrola aspira a duplicar su beneficio para 2010 hasta los 3.500 millones de euros

Fuente : Invertia

La primera eléctrica del país espera alcanzar un beneficio neto de 3.500 millones de euros en 2010, más del doble del obtenido el ejercicio pasado. Para ello, el grupo experimentará un crecimiento anual del 11% en el beneficio por acción (bpa), según consta en la presentación de su plan estratégico 2008-2010. Los responsables de Iberdrola han anunciado inversiones cifradas en 24.200 millones de euros hasta esa fecha, de los que 17.800 serán en crecimiento orgánico. La mitad de esta última cifra tiene como objetivo alcanzar los 13.600 MW de capacidad eólica instalada para 2010.

El objetivo de Iberdrola es mantener su actual liderazgo mundial en el negocio de energías renovables, según se desprende de su nuevo plan estratégico. Para ello, realizará inversiones valoradas en 24.200 millones de euros en tres años, de los que 17.800 corresponden a crecimiento orgánico y el resto a la adquisición de la eléctrica estadounidense Energy East.

De esta cantidad, 8.600 millones van destinados al negocio de renovables. El 54% de la inversión se centra en EE UU, con la vista puesta en alcanzar 3.300 MW adicionales de energía eólica en ese país para 2010. El 14% irá destinado al desarrollo de proyectos en España y el resto para el Reino Unido y resto de negocios, incluido el gas. Según Iberdrola, la capacidad instalada de energía eólica alcanzará los 13.600 MW en 2010 gracias a una cartera de proyectos de más de 41.000 MW. “El objetivo de instalar 2.000 MW por año”, dicen desde la eléctrica.

Para ello, Iberdrola mantiene que “cerca de dos terceras partes del plan de desarrollo hasta 2010 está cubierto con los actuales acuerdos de suministro”. Gamesa es el principal suministrador de aerogeneradores, con 2.700 MW hasta 2011.

Otros 5.800 millones de euros están previstos para, según Iberdrola, “maximizar la calidad de servicio, asumiendo marcos regulatorios adecuados”. El 35% se centran en España, el 36% en Reino Unido, el 24% en Canadá y el 5% en Latinoamérica. El resto, alrededor de 2.500 millones de euros, serán para “la repotenciación e inversiones medioambientales”.

Con esta inversión, Iberdrola aspira a un crecimiento medio de su Ebitda de entre el 6 y el 10% en función de las diferentes regiones y negocios hasta el fin del plan estratégico. Gracias a un crecimiento medio anual del 11% en su bpa, asegura Iberdrola, el beneficio neto superará los 3.500 millones de euros en 2010. Además, la eléctrica afirma que mantendrá su actual política de dividendo.

Otro de los objetivos de la presidida por Sánchez Galán es rebajar el apalancamiento en 2010 por debajo del 50% desde el 54% de cierre de 2006. Los activos de la compañía se tasarán en esa fecha en 88.000 millones de euros.

Respecto a las desinversiones, Iberdrola prevé vender activos no estratégicos por más de 3.000 millones de euros. Según consta en su plan, el valor de mercado de la cartera industrial e inmobiliaria del grupo supera los 6.000 millones de euros, con "plusvalías por importe superior a 4.000 millones de euros”.

Repsol, forzada a ser pequeña tras perder en una década la carrera del tamaño

Fuente : Invertia

En los últimos compases de la década de los 90, se dio el pistoletazo de salida a la frenética competición entre los grupos petrolíferos por ganar dimensión y cuota de mercado. Repsol se hizo con la argentina YPF en 1999 y sólo en ese año duplicó su tamaño en bolsa. Desde entonces, la compañía que por entonces presidía Alfonso Cortina y que ahora dirige Antoni Brufau ha visto como el resto de rivales le ha superado, o crecido en mayor proporción, en todos los aspectos: ventas, resultados y capitalización. Ahora, los planes de Repsol YPF pasan por ser más pequeña y rentable.

La lucha por obtener el máximo beneficio del lucrativo negocio del crudo ha sido encarnizada desde que a cierre del pasado siglo comenzase, al igual que en el resto de industrias, un imparable proceso de concentración empresarial. La globalización trajo consigo la creación de gigantes energéticos. Repsol jugó sus cartas con la compra de la andina YPF y la expansión en Sudamérica, una pauta que también siguieron Santander, BBVA, Endesa o Telefónica. La apuesta, con el paso de los años, ha demostrado cuando menos no ser la mejor.

En abril de 1999, la Repsol presidida por Alfonso Cortina tiró la casa por la ventana y acometió la, hasta aquellas fechas, mayor operación corporativa ibérica. Con el beneplácito de la administración Aznar, la española se impuso a sus competidores en la subasta por YPF tras pagar algo más de 17.500 millones de dólares, según datos de Bloomberg. Esta adquisición permitió a Repsol colarse en el top ten del sector y reequilibrar la composición de sus ingresos, hasta entonces más centrado en la industrialización y comercialización y menos en la exploración y producción.

La nueva compañía se convirtió en la quinta petrolera del mundo por beneficios, aunque su deuda se elevó hasta los 23.000 millones de dólares, 3,61 billones de las antiguas pesetas. El mercado aplaudió la decisión estratégica con una subida en bolsa del 53% en 1999, desde los 15 euros a los 23 por acción hasta capitalizar con 27.350 millones a cierre de ejercicio. Al año siguiente, con la consolidación de YPF, Repsol elevó un 72% sus ventas hasta los 44.403 millones de euros en 2000, mientras que el beneficio neto subió un 140% hasta los 2.429 millones.

Desde esa fecha, el crecimiento ha estado limitado en todos los sentidos. El valor en bolsa de la compañía no finalizó su descenso hasta 2002, año en el que terminó con una capitalización de algo más de 15.000 millones. Ahora, el valor bursátil de Repsol YPF asciende a 32.500 millones, apenas un 19% más que hace ocho años. Lo ingresos a cierre del pasado ejercicio se situaron en 55.080 millones de euros para un beneficio neto de 3.124 millones, lo que representa un exiguo incremento del 28,6% respecto a 2000.

En una reunión con analistas de Merrill Lynch, el management de Repsol anticipó unos planes que modifican de forma ostensible el actual plan estratégico 2005-2009. Según el banco americano, emerge una Repsol que se “reestructura hacia una compañía más pequeña pero con dignas perspectivas de crecimiento a través de 7 u 8 proyectos de refino, químicos y de exploración y extracción de crudo (E&P) que podrían otorgar un crecimiento del 6% en sus beneficios hasta 2012”.

Para ello, Repsol YPF magnificará sus desinversiones, previstas en 1.500 millones en el plan estratégico. El primer punto es la venta del 40% de YPF en vista a los problemas por los que atraviesa en el país, al igual que en otros puntos de Sudamérica. Con esta operación pretende obtener recursos cifrados en 10.500 millones de euros. El principal cambio es, en cualquier caso, la consideración de non core su participación en Gas Natural -el 11% de su balance- y el abandono progresivo de su negocio de Gas Natual Licuado (GNL) tras el varapalo en Argelia con el proyecto Gassi Touil.

Ahora, según los analistas de Merrill, en Repsol “se habla poco de adquisiciones”. El plan estratégico preveía inversiones de “21.100 millones, de los cuales algo más de la mitad corresponderá a proyectos de exploración y producción”.

Los números son expresivos. El resto de competidores de la multinacional hispano argentina ha evolucionado a un ritmo muy superior hasta convertirse en auténticos colosos del petróleo. A la vez que el precio de la codiciada materia prima ha escalado cerca de un 700% desde cierre de 1998, desde los 10,5 dólares a los 85 dólares por barril, las cuentas de resultados y la capitalización bursátil de los principales grupos mundiales se han distanciado con avidez respecto a los números de Repsol YPF.

Un crisol de compañías concentradas en Europa y América

En la Europa continental, Total es a día de hoy la mayor compañía del sector con unas ventas a cierre de 2006 de 132.700 millones de euros, para un beneficio neto de 11.768 millones. La capitalización bursátil de la francesa supera los 130.000 millones de euros, cuatro veces el tamaño de Repsol. En 1998, Total ingresó menos dinero que Repsol y obtuvo un beneficio de 886 millones, casi 200 millones menos que la española. Pero la integración con Elf en 1999 en una operación valorada en 53.000 millones de dólares y un año antes con Petrofina, 12.800 millones, cambio el signo comparativo.

La transalpina Eni presentó unas ventas similares a Repsol a cierre de 1998, aunque ya por entonces cuadruplicaba su tamaño en bolsa y la doblaba en beneficio neto. Desde esa fecha, Eni ha duplicado su valor bursátil hasta los 100.000 millones de euros gracias a un proceso de crecimiento orgánico y compra de campos petrolíferos. La inversión en este último punto supera los 20.000 millones desde 2000, por lo que sus ingresos se han triplicado desde 1999 hasta los 86.000 millones con los que cerró el ejercicio pasado, para un beneficio neto superior a los 9.000 millones, el triple que Repsol.

En Reino Unido, la fusión de la holandesa Royal Dutch con la británica Shell en 2005, operación tasada en 80.000 millones de dólares, creo un gigante energético con unas ventas a cierre de 2006 de 254.000 millones de euros y un neto superior a los 20.000 millones. La capitalización bursátil de Royal Dutch Shell está cerca de los 187.000 millones de euros.

Por su parte, British Petroleum (BP) ha multiplicado casi por tres sus ingresos desde 1999 hasta los 208.952 millones del pasado ejercicio gracias a una actividad sin freno de adquisiciones. En 1998, compró la estadounidense Amoco por 56.000 millones de dólares, y al año siguiente se hizo con Atlantic Richfield por 31.800 millones de dólares. El beneficio a cierre de 2006 alcanza los 17.256 millones de euros, mientras que la capitalización del grupo es de 168.000 millones de euros, frente a los 101.000 millones con los que finalizó 1998.

En EE UU está el enclave de la empresa que más vale en bolsa del mundo. Exxon Mobil capitaliza con 360.000 millones de euros, más de diez veces el tamaño de Repsol YPF y el doble que su precio en bolsa de 1999. El grupo es resultado de la fusión de Exxon y Mobile, acometida en 1998 por un montante que superó los 80.000 millones de dólares. La integración sirvió para que el grupo cuadruplicase su beneficio neto desde 1999, 7.400 millones de euros, a 2006, 31.400 millones.

Las cifras de Conoco Philips y Chevron, los principales competidores de Exxon en EE UU, también asustan. La primera ingresó 12.746 millones de euros en 1999, la mitad que Repsol YPF. El año pasado, ese epígrafe de la cuenta de resultados se situó en 133.500 millones, un 142% más que la española. La capitalización bursátil de Conoco Philips se ha disparado desde los 11.850 millones de euros cierre de 1999 hasta los 138.000 millones que cuesta en la actualidad. De por medio, la adquisición de Burlington Resources por 36.000 millones de dólares.

Chevron, por su parte, se hizo mayor en 2000 con la adquisición de Texaco por 43.000 millones de dólares, y alcanzó la madurez cinco años más tarde tras hacerse con Unocal por 20.000 millones de dólares. Chevron valía lo mismo que Repsol en 1999 y facturó alrededor de un 30% menos, pero en este momento su valor en bolsa es cuatro veces el de la presidida por Antoni Brufau. El año pasado, la compañía estadounidense obtuvo una ganancia neta de 13.650 millones de euros, también el cuadruple que Repsol YPF.

El auge de las economías de los países emergentes, en especial los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), también ha permitido la configuración de puntas de lanza empresariales en el mundo de la energía. Petrochina cuesta en bolsa algo más de 305.000 millones de euros, diez veces la capitalización de 2000 y la de Repsol, mientras que sus ingresos se han multiplicado por más de cinco desde 1999 hasta los 69.000 millones de euros con los que finiquitó el curso pasado. Su beneficio casi cuadruplica el de Repsol YPF.

China Petroleum, a pesar de presentar un precio de mercado inferior de apenas 170.000 millones de euros, ha multiplicado este guarismo por seis veces en cinco años. En 1999, el beneficio neto de la compañía fue de unos 500 millones de euros, la mitad que Repsol. El año pasado, China Petroleum cerró el ejercicio con unos honorarios de 5.400 millones de euros, un 72% por encima de Repsol YPF.

Las rusas Rosneft (63.000 millones de euros) –creada a partir de activos de Yukos- y Lukoil (49.900 millones) también superan el tamaño de la energética española. Al igual que la brasileña Petrobras (116.900 millones), la noruega Statoil (71.700 millones) y la canadiense Suncor (33.500 millones). Pemex, que no cotiza en bolsa, también está por encima en ventas y beneficio neto de Repsol YPF.

El resto de empresas del sector que cuentan con una menor capitalización a la de Repsol YPF ha experimentado un crecimiento porcentual de mayor relevancia. La estadounidense Marathon Oil ha multiplicado por cuatro su tamaño desde cierre de 1999 hasta los 28.200 millones, cuando la hispano argentina ha crecido el 19%. La austriaca OMV vale cerca de 15.000 millones en este momento, siete veces más que en 1999, mientras que la húngara MOL es cinco veces más grande. La portuguesa Galp vale el doble desde su salida a bolsa en 2006 y Cepsa, participada por Total y Santander, ha multiplicado por nueve su precio en ocho años hasta los 18.800 millones actuales.

sábado, octubre 20, 2007

Sovereign defrauda con resultados y se hunde un 8% para perjuicio de Santander

Fuente : Invertia

El banco americano participado por Santander presentó ayer a cierre de mercado un beneficio neto de 58,2 millones de dólares en el trimestre, un 68,3% menos que en 2006. Sus acciones se derrumbaron en Wall Street el 7,7% hasta mínimos desde 2003, lo que eleva las minusvalías del banco que preside Emilio Botín en su inversión hasta los 1.255 millones de dólares. El pasado día 8, Sovereign Bancorp anunció que ha triplicado sus provisiones hasta los 165 millones de dólares para el tercer trimestre debido a la crisis crediticia.

Tras la presentación de fundamentales, el analista Richard Weiss de Janney Montgomery Scott LLC rebajó su recomendación sobre los títulos del banco de comprar a neutral, con precio objetivo de 15 dólares. Sovereign Bancorp cede un 42,4% en 2007 hasta los 14,62 dólares. Santander compró su 24,9% en la entidad en 2006 a un precio medio aproximado de 27 dólares por título, lo que dispara su minusvalía latente hasta los 1.255 millones de dólares, 880 millones de euros.

Según recoge Thomson Financial, la fuerte caída del beneficio de Sovereign está vinculada a cargas asociadas a problemas con ciertos préstamos, entre ellos las hipotecas de riesgo. El beneficio neto del grupo fue en el tercer trimestre de 58,2 millones de dólares o 11 centavos por acción, frente a los 184 millones o 37 centavos del año anterior, un 68,3% menos. Los analistas consultados por la agencia esperaban, de media, un beneficio por acción de 14 centavos.

La semana pasada, el banco que dirige Joe Campanelli tuvo que triplicar sus provisiones hasta los 165 millones de dólares para el tercer trimestre debido a la crisis crediticia. Además, estudia anotarse una carga extraordinaria por valor de 35 millones de dólares por la debilidad en la demanda de bienes duraderos y automóviles.

“Este último trimestre ha sido uno de los periodos de mayores turbulencias para el sector en mucho tiempo”, reconocía el alto cargo ante los analistas. “La mayoría de las instituciones financieras han acusado la debilidad del mercado de vivienda residencial y la crisis de liquidez, y Sovereign no ha sido una excepción”, sentenciaba.

Campanelli consideró frustrante verse atrapado en plena crisis del mercado de crédito en un momento en que este banco se esforzaba en contener los costes, mejorar la productividad, reducir el riesgo y aumentar la satisfacción del cliente.

¿Qué deparará el futuro?

En un informe de Citigroup que recoge Europa Press, lo esperado por el banco americano es que Emilio Botín pondrá su mirada en la adquisición de Sovereign a un precio de compra estimado de 21,4 euros por acción (30 dólares por título).

Además, los expertos de Citi confían en que Santander ejecute esta operación a más tardar a finales de 2008 o principios de 2009. Esta previsión tiene en cuenta ya el éxito de la operación sobre ABN y, de hecho, destaca que será la integración de Banco Real en Brasil y de Antonveneta en Italia lo que retrase una operación en la que no pueden sino “creer”.

En este sentido, e incluso al precio estimado, Citi afirma que se trata de una compra barata para el banco español, ya que contaría con un ratio de 19 veces los ingresos, “significativamente por debajo del valor al que se han vendido los bancos en EE UU en los últimos tres años”. En todo caso, Citi no tiene en cuenta las diferencias de valoración en el sector bancario que ha generado la actual crisis financiera desatada en Estados Unidos por el negocio de las hipotecas de alto riesgo o subprime.

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